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Alrededor de 4 millones de chilenos tiene sobrepeso y más de 9 millones presentarán problemas de sob

Enviado por zepaso el 31/08/2010 a las 15:05
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Fuente: Padres OK


Según un informe sobre obesidad difundido por el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), alrededor de un 30% de la población en Chile tiene sobrepeso.

La obesidad, denominada la epidemia del siglo XXI, afecta a un número importante de niños y actualmente es la culpable de disminuir las expectativas de vida de grandes y chicos.

Es un factor de riesgo que puede desencadenar enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, cáncer y diabetes, junto con aumentar las probabilidades de trastornos psicológicos como bulimia y anorexia.

María Paz estaba bañándose en el balneario de San Felipe cuando dos niñas de 11 años se le acercaron para preguntarle si su hija de 6 estaba enferma. “Me dijeron que Emilia estaba muy flaca y me preguntaron si tenía alguna enfermedad. Lo divertido es que ella está dentro del peso normal, pero caí en cuenta que todos los niños que estaban allí eran gordos, con celulitis y todo. Emilia marcaba la diferencia”.

La suerte de María Paz no es la de todos. Según un informe dado a conocer por el INTA, alrededor de 4 millones de chilenos tiene sobrepeso y más de 9 millones presentarán problemas de sobrepeso para el año 2010 si mantienen sus actuales hábitos alimenticios.

Como indica el estudio, en Chile habrá para ese año más de 4 millones 350 mil personas obesas, de las cuales 1 millón 294 mil serán niños.

La Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji), institución que pesa y mide a los niños cada trimestre, señala que en menores de 2 a 5 años el sobrepeso es de un 22% y la prevalencia de obesidad es de alrededor de un 10.8%, cifras que se han mantenido constante durante los últimos 2 años.

Por otro lado, los últimos datos de JUNAEB, obtenidos de una muestra nacional de los establecimientos públicos, en que miden y pesan a todos los niños de 1° básico, constató que del año 1987 al 2000, la prevalencia de obesidad aumentó en forma alarmante, alcanzando actualmente un 17%.

La rabia y la culpa

La nutricionista y directora del Centro de Psiconutrición Nut, Gloria Jury, aborda el tema de la obesidad a través de los que se ha llamado la psiconutrición. “Vemos que hay mucho sufrimiento del niño, pues en el colegio son tildados de ‘cara de ballena, chancho, terror de las ollas’, por decir algunos sobrenombres, porque no hay conciencia del impacto que las bromas pueden generar en el niño”.

Este sufrimiento no siempre es visto o acogido por los padres o profesores y va generando una rabia profunda en el niño. Esta rabia puede no exteriorizarse y el niño comienza a comérsela y tragársela, generando niños que comen ansiosamente.

Cuenta la profesional que los padres tienden a ponerlos a dieta, por lo que el niño comienza a comer a escondidas. “Pero lo que los padres no saben es que esa rabia, ansiedad, pena o como se quiera llamar a estas emociones que no pueden manejar, lo impulsan a comer. Ellos sienten por momentos que cuando el estomago está lleno la sensación de rabia, de vacío, de pena, disminuye, pero da paso a otra dañina emoción: la culpa”.

Este sentimiento tiene que ver con no haberse controlado o por comer a escondidas, y como los padres lo único que ven es que el niño come, lo retan o le exigen aún más esfuerzo en la dieta, acentuando las diferencias entre él y sus pares; agravando el cuadro todavía más.

Por cada gramo de alimento existe una gran cantidad de calorías. Un ejemplo es lo que representa una bebida gaseosa mediana de 183 calorías, dadas sólo por azúcar, comparado con una manzana grande o fruta que tiene aproximadamente 110 calorías, pero que además aporta una cantidad importante de vitaminas, sales minerales y fibra.

La especialista enfatiza que, actualmente, la oferta de alimentos no corresponde con la exigencia medial de ser delgados y que “la misma publicidad propicia. Por ejemplo, chicas flacas tomando bebidas con papas fritas. Con esa alimentación es imposible tener el cuerpo delgado que está de moda y que es exigente para toda esta generación. Es de una incongruencia feroz”.

Comer sano y jugar

El aumento de la obesidad infantil en Chile también está asociado a la falta generalizada de actividad física. Hace sólo algunas décadas la gente caminaba mucho más.

Los niños de antes no llegaban del colegio a su casa a ver televisión, sino que salían a jugar. Si se toma en cuenta todos estos factores, es indudable que las horas sin actividad física han aumentado y con ellas, las horas comiendo en cama.

Esto trae como consecuencia que los niños no están gastando las calorías que están consumiendo.

El profesor de educación física del Colegio San Ignacio del Bosque, Felipe Muñoz, cuenta que los hábitos de juego también han cambiado. “Hoy los niños tienen muchos más estímulos que les impiden optar por el juego físico. Prefieren apretar los botones del computador que salir a jugar a la pelota al patio”, indica.

Es por esto, que se ha implementado incluso una forma de hacer educación física llamada Jugar para Aprender. Esta consiste en que todos los niños juegan dejando atrás la típica clase de educación física. “Es decir, están todo el tiempo jugando sin parar y cada niño prioriza la participación por sobre la técnica. Logrando además del desarrollo psicomotor, que el niño se mantenga en movimiento, queme calorías y se entretenga con la clase adquiriendo el gusto por hacer ejercicios. Además, le da pautas para entretenerse en el recreo y en su propia casa”.

Los colegios también han empezado a instaurar la colación sana desde que el INTA advirtió respecto a la mala calidad de las colaciones diarias.

Pero para Gloria Jury es la infancia el momento indicado para aprender a comer. “Es en la edad preescolar que los hábitos alimentarios se instalan en el individuo y es, por lo tanto, la edad en que podemos intervenir con mejores resultados. Al respecto, los padres, las nanas, los abuelos, las parvularias y profesores de básica necesitan saber un poquito de psicología infantil. Es tan importante enseñar buenos hábitos alimentarios, enseñar a decir que no, a ponerse y poner límites”.

A cambio, comenta la especialista, los padres dan bebidas gaseosas en la mamadera desde los 6 meses de edad para que el niño no llore, o existen abuelos que regalonean a escondidas a sus nietos con dulces a cualquier hora, profesores que se ríen con los alumnos o hacen vista gorda de los sobrenombres, nanas que sirven en cantidades no adecuadas para un niño, madres que no saben como cocinar las verduras o lo hacen en forma monótona.

La alternativa es fácil y a juicio de Gloria Jury la clave es entregarles una alimentación normal y no una dieta. Como señala la especialista, “la sola palabra dieta produce resquemores, por lo tanto, no debe hablarse de restricción. La alimentación de la casa de un niño con sobrepeso u obeso debe ser solamente más sana”.

¿Peso normal o sobrepeso?

El Indice de Masa Corporal o IMC es un sistema de medición que se obtiene al dividir el peso de la persona por su altura al cuadrado. Comprende cuatro categorías: enflaquecidos, normales, con sobrepeso y obesos. Una vez que se realiza el exámen, se aplica una escala que puede arrojar un diagnóstico dentro de los siguientes parámetros:

Enflaquecidos
Hombres: menos de 20
Mujeres: menos de 19

Normales
Hombres: Entre 20-24
Mujeres: Entre 19-23

Sobrepeso
Hombres: Entre 25-29
Mujeres: Entre 24-28

Obesos
Hombres: Más de 30
Mujeres: Más de 29

Cambiando los hábitos

Más que obligar a los niños a seguir una dieta, los padres pueden comprender que el cambio en la elección de la comida es uno de los mejores caminos para combatir la obesidad.

Por ejemplo:

-Una bebida mediana aporta 183 calorías, dadas sólo por el azúcar. Una manzana o fruta grande tiene aproximadamente 110 calorías, pero además aporta una cantidad importante de vitaminas, sales minerales y fibra.

-Una porción de papas fritas mediana (110 grs) aporta 362 calorías y 21 % de materia grasa, mientras que un plato de cazuela o carbonada tiene entre 250 y 270 calorías y sólo 10 a 12 % de grasa.

-Un alfajor (dependiendo de la marca) tiene entre 200 y 250 calorías en promedio y 31 % de grasa, en cambio dos duraznos en conserva tienen 120 calorías, con sólo 0,2 % de grasa.

-Una vienesa tiene el doble de grasa y la mitad de proteínas que un pedazo de carne o pollo.

Seis mandamientos contra la obesidad infantil

La nutricionista Gloria Jury, del Centro Nut, señala que existen por lo menos 6 claves que los adultos deben conocer para ayudar a los niños a combatir la obesidad:

-Que un niño debe comer a los menos 10 a 15 alimentos diferentes durante un día, entre ellos, frutas y verduras.

-Que necesita consumir a lo menos 3 porciones de verduras y 2 de frutas diariamente.

-Que necesita disminuir o eliminar el azúcar y las bebidas de fantasía.

-Que necesita a lo menos 3 porciones de algún lacteo descremado en el día.

-Que debe consumir a lo menos 3 veces a la semana algún tipo de pescado.

-Que necesita disminuir el consumo de grasas animales y frituras de su alimentación (incluyendo la mayonesa, mantequilla, margarina y cremas).

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